sábado 6 de noviembre de 2010

Descripción


A-

Dejé el examen sobre el pupitre y corrí al auto, se había acabo un ciclo más en la universidad. En el Chevrolet me esperaba Sofía, Karen y Andrés. En el otro auto estaban Juan, Diego y Andrea con tres cajas de cerveza, dos vinos y un anisado. Nos fuimos a casa de Sofía. Tomamos toda la noche, tanto que el alcohol salía por nuestros poros y me dormí. Desperté y Andrea estaba sobre mi pecho desnudo, y ella, también.

B-

Crucé la calle cavilando, sin si quiera apreciar el semáforo. Llegué al paradero y seguía pensando. Ella no podía terminar de esa forma conmigo, ¿acaso salía con otra persona? Levante la vista para ver el autobús. Un taxi sobrepara y el conductor me grita “loco”. Mil recuerdos recorren mi cabeza. Reconozco ese rostro más regordete de lo normal y subo. “Carlos eres mi salvación”, rogué, imploré. Carlos aceptó y me llevo toda la tarde a seguir los pasos de Laura, mi bella ex amada.


C-

Llevaba un retraso de 15 minutos. No había estacionamiento y el examen había comenzado. Estacioné en un espacio muy pequeño de forma oblicua, pisando la acera y entré. Treinta minutos más tarde tocan la puerta del salón preguntando por mí. Salgo y me dicen que se llevaban mi carro. En la calle, las cámaras de televisión y una reportera me abordaban de forma prepotente. Había entrado en vigencia el nuevo código de tránsito.

D-

Rolando era un periodista pisoteado. Era la imagen del programa “Nuestro pueblo”. En la misma oficina yo redactaba para el noticiero. Esa tarde Julio y André entrarón de forma prepotente. Julio era Editor General y André gerente general del canal. Rolando saludó cordialmente como siempre y se encontró de lleno con una sarta de gritos he insultos por parte de estos personajes. Rolando siempre fue pisoteado, pero ese día se armó de valor se acerco a André (el más jodido de los dos) y le propinó un derechazo que significó una firma con sangre, de la renuncia a tanto abuso.


E-

Desperté con la idea planteada. Un story board completo estaba dibujado en mi frente. Llegué al salón brillando de alegría, a nadie se le había ocurrido tal historia, mi spot sería el mejor. Pasé en limpio, hice un escueto Brief, porque eso no era lo importante. Ajusté la corbata y salí a vender mi producto. Confiado, petulante culminé la exposición. El profesor me miró y me dijo no va. Sonreí. Sonrió, y me dijo: “en serio no va”.