domingo 6 de marzo de 2011

Una lágrima


Solo me acompaña, en esta noche somnífera, una lágrima que nace de mi ojo izquierdo y muere en mi pecho. Estoy solo, aunque muy bien acompañado, solo, aunque muy bien apartado de todo y de todos.
Quiero, pero no puedo, no sentirme tan solo, pero no puedo. Solo me acompaña la soledad de aquella lágrima que recorre mi rostro. Me siento, y me paro, aunque me siento solo, me paro y sobresalto, y me vuelvo a sentar, porque me siento solo.