
Solo me acompaña, en esta noche somnífera, una lágrima que nace de mi ojo izquierdo y muere en mi pecho. Estoy solo, aunque muy bien acompañado, solo, aunque muy bien apartado de todo y de todos.
Quiero, pero no puedo, no sentirme tan solo, pero no puedo. Solo me acompaña la soledad de aquella lágrima que recorre mi rostro. Me siento, y me paro, aunque me siento solo, me paro y sobresalto, y me vuelvo a sentar, porque me siento solo.


1 comentarios:
De hecho, no tienes mala compañía.
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